jueves, 9 de diciembre de 2010

Tras la cámara: estrategias del panógrafo en el Valle de Boí (1)

Sant Climent de Taüll: emblema del románico catalán

Iniciamos una serie de apuntes sobre las pequeñas incidencias que un panógrafo (o fotógrafo de panorámicas) puede encontrarse haciendo su trabajo. A lo largo de los siguientes tres apuntes mostraré las dificultades y las condiciones adversas que encontré haciendo panorámicas en las diversas iglesias del Valle de Boí consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así como las estrategias y soluciones que apliqué con el fin de obtener unas imágenes mínimamente aceptables que hicieran justicia a este fabuloso conjunto románico monumental.

Contenedores de basura: mejor más escondidos
¿Cuál es el mejor ángulo para fotografiar el archiconocido campanario de Sant Climent de Taüll? Seguramente el que aparece en el 99% de postales y fotos promocionales del arte románico del Valle de Boí. Estas fotografías acostumbran a mostrar el campanario de Sant Climent con el de Santa Maria al fondo. Todos hemos visto fotos hechas en la primavera, con los magníficos prados verdes, o en invierno, con las cumbres de las montañas cubiertos por la nieve. En este caso no fue difícil escoger el emplazamiento: una vista del magnífico campanario y del espléndido ábside. La hora del día y la situación del sol permitieron hacer una panorámica bien iluminada, sin contrastes. Como único punto en contra, la imposibilidad de disimular los contenedores de reciclaje que, según nuestra opinión, están situados demasiado cerca de este destacable monumento románico.


Parece inevitable: turistas en contemplación
En la vecina iglesia de Santa Maria de Taüll y en la de Sant Joan de Boí el problema fue otro, bastante frecuente a la hora de fotografiar monumentos abiertos al público: el constante flujo de ir y venir de turistas por delante de la cámara. Pese a que no hace falta rehuir que la gente aparezca en los monumentos fotografiados (a veces, incluso, puede contribuir a dar más realismo), se intenta dentro de lo posible que los elementos patrimoniales aparezcan "desnudos" de gente. La única intención de esta postura es la de poder mostrar el monumento en toda su pureza, sin elementos que distraigan su contemplación. El hecho que delante de un altar medieval aparezca un señor con pantalones cortos, calcetines blancos y una cámara colgando de su cuello no contribuye demasiado a mejorar la foto.

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