viernes, 7 de enero de 2011

Tras la cámara: estrategias del panógrafo en el Valle de Boí (y 3)

La més encatadora de les esglésies de Boí: Cóll

Última entrega de este viaje por las tierras del Valle de Boí. Hoy explicaré qué encontré fotografiando las iglesias de Barruera, Cardet y Cóll. 
Interior de la iglésia de Barruera

Sant Feliu de Barruera quizás tenga uno de los interiores menos interesantes de las iglesias del valle. Por lo tanto, había que fotografiar el templo desde su exterior. Parece que el mejor ángulo sea desde la carretera, puesto que ofrece un posición privilegiada por su altitud que puede captar todo el conjunto románico de pleno. Pero lo que tienen las panorámicas inmersivas es que te muestran toda la escena al completo, y esto quiere decir que hace falta buscar un equilibrio. En este caso, si bien por una parte se tenía una buena visión del templo y las montañas al fondo, girando la foto sobre nuestro eje cambiábamos de escena y obteníamos otra imagen no tan atractiva: la transitada carretera que cruza la población, coches aparcados, tiendas y comercios, casas pirenaicas de dudoso buen gusto y contenedores de reciclaje. Ante esta disyuntiva, la solución fue una vista frontal de Sant Feliu que, pese a que no permite captar el templo en su plenitud, consigue una imagen más armónica y equilibrada.

Santa Maria de Cardet estaba cerrada cuando la visité. Cuesta comprender que uno de los templos que forman parte del conjunto románico del valle esté cerrado a finales del mes de junio, en pleno San Juan, cuando muchísimos visitantes se acercan al Valle de Boí para descubrir su rico patrimonio. La panorámica de esta iglesia fue complicada porque se encuentra sita al final de un callejón sin salida. La entrada principal da a un pequeño cementerio, rodeado de altas paredes, mientras que la parte posterior de la iglesia está construida sobre un fuerte desnivel, y además se encuentra rodeada de vegetación. Por lo tanto, si una imagen del ábside era imposible, hacía falta hacer la foto por la parte frontal, de la portada de la iglesia. Pero poner el trípode al mismo frente del porche de entrada mostraba de manera demasiado contundente la pared de la casa de al lado, de forma que la panorámica se distorsionaba algo.

Cardet: la distorsión de las paredes demasiano cercanas
Finalmente el emplazamiento escogido para hacer la fotografía fue desde el interior del mismo cementerio, desde donde se podía captar el pequeño campanario  de espadaña y el porche de entrada al templo. A pesar de todo, no se pudo evitar la alta pared adyacente al cementerio.

Pinos y majestuoso románico en Cóll
El último templo que fotografié fue la Asunción de Cóll. Esta es una de las iglesias románicas más bonitas y encantadoras del valle. Del mismo modo que Santa Maria de Cardet, tiene el inconveniente que sus horarios de apertura son muy limitados y hace falta prever su visita si no se quiere encontrar la puerta cerrada. Su exterior tiene varios elementos de interés que son bastante fotografiables. Por ejemplo, la portalada románica, con un arco de medio punto cerrado por un friso escacado en el semicírculo exterior. Las columnas tienen capiteles historiados y de temas vegetales. Sobre la clave de la arquivolta exterior hay un crismón, considerado el más bello de entre todos los de las iglesias del Valle de Boí; en los ángulos de la piedra se ven dos palomos y dos pequeñas cabezas humanas, uno de ellos tocando un cuerno de caza. Pero hacer una foto panorámica de esta portalada presentaba un inconveniente bastante difícil: el enorme pino que se levanta justo enfrente creaba grandes contrastes de luces y sombras que ni con la técnica del HDR se podrían resolver. Por eso opté por hacer la panorámica desde el centro del cementerio, la cual daba una visión de conjunto del templo y de su entorno, con las montañas, los prados verdes y un parte del pueblo de Cóll como telón de fondo.

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